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9 nueves (Francisco Bitar)

Sería parcial si reseñara este libro como a cualquier otro ya que soy uno de los antologados. En su lugar, voy a dejar para cada cuento unos señalamientos mínimos al modo de esa lista que circula en internet en la cual Borges califica a los participantes de un certamen literario:

1) No lo volví a leer porque ya lo había leído en el libro donde se publicó originalmente.
2) Me gustó como está escrito. Tiene un giro surrealista.
3) El mío.
4) El cuento erótico de la compilación.
5) Lenguaje simple. Final similar al que suelen utilizar los poemas contemporáneos.
6) Escritura delicada. No estoy seguro de haberlo comprendido en profundidad.
7) Muy bueno aunque sin resolución.
8) Muy bien escrito.
9) El único con sintaxis propia. Buena tensión.

Rating: 4/5

Original: https://www.goodreads.com/review/show/4680632524

La preparación de la aventura amorosa (Francisco Bitar)

Si abrimos el libro en cualquier parte, la mancha en la página nos hace sospechar de qué autor se trata y si leemos algunas líneas, la sospecha se confirma.
Con herramientas que viene afilando desde Acá había un río (y antes también): la narración en presente; las reflexiones en la que el narrador se funde con el personaje; los tornillitos que agujerean el texto y ponen de manifiesto que estamos frente a un dispositivo literario (una máquina), Bitar entrega La preparación de la aventura amorosa, su primera novela (publicada) desde Tambor de arranque.

"La extraña más que nunca, lo que significa que la ama más que nunca".

A lo largo de siete capítulos, observamos al protagonista, Cerro, en diferentes momentos de su vida, con la particularidad de que el lente a través del cual miramos es el del amor. O mejor dicho, el del deseo del amor. Y en esa observación, nos guía un narrador preciso, junto con el que tanto nosotros, los lectores, como el personaje buscamos pistas que repercutan en el futuro. Que reescriban, si se puede (en literatura se puede), el futuro.

El protagonista es un flâneur, un caminante, ya sea que esté en su ciudad o en otra (en el capítulo dos lo acompañamos durante una temporada en la que vive en una ciudad vecina y duerme en el gallinero del campo de sus tíos). Esas caminatas muchas veces lo conducen a los límites del territorio, lo que habla de una vocación abarcadora. Pero si en el plano físico las caminatas son totales, en el plano temporal o interior van más allá y crean nuevos espacios. Dice Cerro que el objetivo de vagar por la ciudad es "cambiar la dimensión del día agregándole un tiempo propio".

Por más que el tema de la novela sea solemne (en una parte en la que la conversación entre una chica y un Cerro adolscente se vuelve pastosa, se dice: "Es la solemnidad que viene del amor, un sentimiento demasiado digno"), la novela no lo es. Es divertida. Como prueba, rescato un chascarrillo que aparece en el capítulo en el que Cerro conoce a la hija de su primer amor (uno de mis preferidos). La niña está en la plaza al cuidado de su abuela y el narrador menciona que la señora pertenece al "gran ejército de niñeras obligadas por el vínculo".

A su vez, la novela dialoga, ya desde el título, con el anterior libro de Bitar, la colección de ensayos Un accidente controlado. En uno de sus textos, "La vuelta", se describe al ensayo como "la forma que habilita un movimiento, no en línea recta, sino por circunvalaciones". Y en la novela leemos: "Si engañar a su esposa no equivale a tener una aventura, es porque la aventura no involucra a nadie más que a él". Es la misma idea, la de la flecha que da muchas vueltas, y se regodea en esa demora, antes de dar en el blanco.

El personaje de la esposa es otro elemento importante en la historia. Aparece en el capítulo tres (tal vez de forma un poco abrupta, pero qué mejor forma de aparecer para la esposa de un protagonista que quiere engañarla) y es el contrapunto de Cerro. Si él está a la deriva, ella está al mando. Es la encargada tanto de mantener el orden en la vida familiar, es decir, hacia el interior de la casa (los chicos, la escuela, la comida), como hacia el exterior: se encarga de desactivar cualquier amenaza de terceras, incluso antes de que entren en el radar de Cerro. "Parecía saber mejor que él qué clase de mujer iba a gustarle".

Un segundo elemento presente en ambos libros es el de la conversación. La voluntad de conversar como forma de descubrimiento del mundo y como elemento de autodefinición. Soy por lo que digo. Soy por cómo digo. Y cómo el valor de ser un buen conversador reafirma, define, enaltece frente a los otros.

La novela es entonces, de alguna forma, una conversación a la que se puede volver.

"Amar y recordar, se dice a esta altura Cerro, son la misma cosa".

El libro se presenta como el primer volumen de la serie De ahora en adelante. Solo resta esperar.


Rating: 4/5

Original: https://www.goodreads.com/review/show/3841819455

Un accidente controlado (Francisco Bitar)

A pesar de lo que diga el índice, en mi lectura, el libro se divide en cinco partes. La primera es un largo prefacio en el que Bitar anuncia lo que vendrá. Dice: "Lo que se escribe acerca del acto de escribir parece detener la obra, suspendiendo su cauce continuo para cristalizarla en una foto del momento". Se demora en las razones para escribir ensayos ("ensayo de escritor", diferenciado a lo largo del libro de otros tipos de ensayo) y esboza su metodología que es explotada en la siguiente parte, "Tres movimientos". Afirma: "El ensayo aspira a una forma primera que es por lo demás el sueño de todo escritor iniciado: el de la escritura espontánea, no mediada, desliteraria, fresca e ingenua, la que encuentra su elegancia en su inocencia, en su trivialidad". En los primeros tres ensayos del libro, el autor comparte sus herramientas para la escritura de ensayos:

* "La vuelta": sobre los preparativos y cómo en esos preparativos, en ese sobrevolar el tema elegido, en ese movimiento espiralado que se va cerrando, está el ensayo.
* "Ir de atrás": sobre la imposibilidad de que un ensayo sea conclusivo. "El ensayo es lo que pasa mientras uno va detrás de la idea".
* "Exoesqueleto": sobre la estructura del ensayo y cómo ir de notas sueltas a un texto acabado que dé la impresión de ser una única pieza sólida. Comparación con la escritura de novelas.

La tercera parte está constituida por tres ensayos sobre cómo leen los escritores o, al menos, sobre cómo lee este escritor. Ya los había leído en la web y no los pensaba releer, pero por suerte lo hice. Esos textos me habían resultado pesados en la pantalla, pero en el papel fluyeron sin estorbos. Me queda la duda de si es una cuestión de soporte o si, por el contrario, se debe a que entre una versión y la otra medió una vuelta más de edición. Sea como fuere, junto con los tres anteriores constituyen el núcleo imprescindible del libro:

* “La lectura y su doble”: algo muy difícil de explicar a quien no lo experimentó, íntimamente relacionado con el arte del subrayado, pero que a la vez es otra cosa. El ensayo lo resuelve con gracia y eficacia.
* “La lectura del abandono”: renueva el imperativo borgeano de abandonar sin culpa un libro. “Un buen libro no es el que no se puede soltar, sino el que se puede abandonar en cualquier parte”.
* “Del libro a la lectura”: plantea lo que podríamos llamar “la lectura conceptual”, la idea de que un libro no es tan bueno como la idea que nos hicimos de él antes de leerlo. Es el ensayo con el que menos coincido, aunque termina con un movimiento oportuno. Afirmar que esta idea habilita la escritura. También es un ensayo sobre la decepción.

La cuarta parte recoge lecturas y conferencias: “En defensa de lo pequeño” es la conferencia que dio en 2015 en el Festival de Literatura de Santa Fe (la escuché en su momento, la leí más tarde en la web y ahora la releí en papel; un clásico y una definición de principios, aunque como vemos en este libro, el autor ya pasó de página). “Nosotros no” es un discurso a los ingresantes de Letras de la Universidad Nacional del Litoral en 2019. Me interesó más por su carácter autobiográfico que por su conclusión. Lo sigue una simpática y original defensa de las fotocopias que, si bien no es una intervención pública, se engarza bien con el texto anterior. Termina con “El libro o la vida” que entiendo es el texto que Bitar leyó en la presentación de uno de los diarios de Alberto Giordano (no creo que este texto resista tan bien su lectura fuera de contexto).

Si ese último texto es la teoría, la última parte del libro es la práctica. Titulado “El cuerpo de un escritor (diario de diez días)”, es un libro dentro del libro. En oposición a los diarios de Giordanino, más bien cerebrales o sentimentales o intelectuales, pero nunca corporales, Bitar se propone llevar adelante una bitácora en la que le presta atención a su propio cuerpo, la materialidad que sustenta su escritura. Por supuesto, no es una mera enumeración fisiológica, sino que de estas notas se desprenden ideas, se plantean problemas y se proponen soluciones, siempre relacionados con el oficio de la escritura. Un diario sincero, valiente y divertido que ilumina retroactivamente conceptos que han aparecido a lo largo del libro. A saber: “el ensayo de escritor”, “hábitos”, “la lectura”, “miedos e inhibiciones”, “la escritura”, “la familia”, “Aira”, “la paternidad”.

Una nota final, subjetiva: al haber participado durante varios años de sus talleres, me dio gusto encontrar por escrito muchas ideas que le había escuchado enunciar en voz alta. El libro es menos una lectura de una sola vez que un material de consulta para tener sobre el escritorio.


Rating: 5/5

Original: https://www.goodreads.com/review/show/3721814350

Teoría y práctica (Francisco Bitar)

El libro está dividido en dos partes: TEORÍA Y PRÁCTICA.

La primera tiene tres cuentos, uno por cada una de las unidades aristotélicas: acción, tiempo y lugar.
La segunda es una nouvelle que pone todo lo anterior en prática.

El mejor, en mi opinión, es el cuanto de la unidad de lugar, el que transcurre en una casa.
La nouvelle también está muy buena, aunque para mí le sobra el último capítulo.

Es el libro de Bitar que más subrayé.


Rating: 4/5

Original: https://www.goodreads.com/review/show/2504466723

Historia oral de la cerveza (Francisco Bitar)

Es un librito corto pero con bastante densidad. Está formado por muchas historias que se van mezclando.

Como cabía justo, lo tenía en el bolsillo de mi campera para leer en el colectivo o en algunas esperas. Pero con la venida del calor, lo olvidé ahí, inconcluso. Después lo terminé.

Mi historia preferida es la del saco del padre que toca en el reparto. Página 67, último párrafo.

Rating: 3/5

Original: https://www.goodreads.com/review/show/2130076594

Tambor de arranque (Francisco Bitar)

Me leí casi toda la novela en un colectivo de Santa Fe a Rosario. Luego me subí a una camioneta rumbo a Carlos Paz y no pude terminarla hasta dos días después, sentado al costado de una pileta en el medio de las sierras :p

Muy entretenida y ágil. Tiene varios puntos de vista. El capítulo 3 me confundió un poco, pero con el resto no tuve problemas.

Ya había leído algunos cuentos del autor (Acá había un río) pero esta novela me gustó mucho más.

Rating: 4/5

Original: https://www.goodreads.com/review/show/1829288592