Publicaciones sobre Los dos payasos


Los dos payasos (César Aira)



Tapa de Los dos payasos (César Aira)A veces se acusa a Aira de escribir siempre la misma novela. Quienes lo hacen deben de haber leído solo dos o tres de sus más de cien, y la estadística no los favoreció. Es verdad que hay novelas que pueden reconocerse como “hermanas”, parte de un grupo de novelas de un impulso similar. Por ejemplo: “viejo sabio repasa su vida”, “recuerdo de un fragmento de infancia” o “locos acontecimientos se suceden”.

Sin embargo, este caso no solo es diferente de todas las que he leído (pocas, poco más de veinte), sino que es la más diferente hasta el momento.

La novela es la narración de un sketch de payasos que hacen su número mientras trabajadores del circo levantan la jaula necesaria para el espectáculo principal. Por supuesto, hay un prólogo a esto: el escenario del circo, las apariciones previas, otros miembros de la familia circense. Y dentro de ese sketch principal el centro es un chiste, viejo y nuevo en partes iguales, que se reinicia una y otra vez para sostener la “trama”.

Dentro del chiste, que no voy a explicar, aparece una cuestión sobre el uso de comas en un texto. Parafraseo: “por gusto de provocación o de chiste, esta frase podría haber llevado más comas”. Y en ese momento pensé (estaba a punto de irme a dormir, eran mis últimos minutos lúcidos del día): ¿no será esta novela una gran broma cuyo blanco secreto es Saer?

A las seis de la mañana, después de hacer dormir al bebé, me desvelé y terminé por levantarme para terminar de leer la novelita. De la noche anterior recordaba mi teoría trasnochada. También recordaba la nota mental: al llegar al final, mirar el año en que Aira la fechaba: 1994.

La mayor, el cuento de Saer en el que el uso de las comas llega a su extremo, se publicó en 1976. Si la diferencia de tiempo hubiera sido menor (digamos, un año), la teoría habría tomado fuerza. Entonces fui a revisar otros datos. En 1994 sale la novela más “popular” de Saer, La pesquisa. ¿Podría esa irrupción en la prensa cultural haber activado en Aira un viejo resquemor y empujarlo a concretar su pequeña venganza payasesca?

Recordé la famosa reseña de Aira a Glosa. Es de 1987. La releí. Rescato un fragmento: “Saer ha venido perfeccionando, quizás involuntariamente, su costado 'thriller', la creación de un interés hipnótico y esa suerte de impulso deseante por llegar al final, deseo tematizado al modo paradójico aquí, pues de lo que se trata es justamente de la eternización del instante de felicidad. En esta clase de thriller, lo que induce la velocidad de la lectura no es saber quién fue el asesino, sino cómo se las arreglará el autor para llevar a buen puerto un proyecto tan improbable de novela".

Es genial. Pienso: ¿No podría aplicarse también a Los dos payasos? Ciertamente mientras la leía me encontraba pesando cómo se las arreglará Aira para llevar a buen puerto ese proyecto de novela.

Original: https://www.goodreads.com/review/show/8752165872