El panadero (César Aira)
Si existe un tipo de novela de César Aira en la que cada capítulo redefine al anterior, el caso más simple es aquel en el que durante la primera mitad del libro creemos estar leyendo una cosa y en la segunda mitad eso se redefine por completo. El panadero es una novela de ese tipo.
Empieza con una anécdota cotidiana: el personaje principal y narrador, un escritor con sequía de escritura, cruza a comprar el pan a la panadería de enfrente. Allí, las vendedoras descubren en una revista dominical barrial que él es un gran escritor y le piden que les lea el fragmento publicado en el último número.
Entusiasmado con su nuevo público y con la exposición en voz alta, el escritor escribe todos los días un nuevo texto para su pequeña audiencia. Mientras tanto, el panadero se mantiene al margen, silencioso, detrás de la caja registradora.
Pero un buen día llega y hay un problema. El panadero se ha vuelto loco y se ha amotinado dentro de la panadería. Temen “que cometa una locura”. En lugar de volver a su casa, el escritor se queda cuando es convocado para encontrar al panadero por los recovecos del edificio y hacerlo entrar en razón. Acá me da gracia una reflexión del narrador (que es el personaje, que en definitiva es Aira): decide quedarse porque “si me embarcaba en la aventura, me daría tema para escribir”. La ficción y su tema. El chiste es que Aira tiene un texto titulado El ensayo y su tema.
Después de meterse en las tripas del edificio, llega la parte de la redefinición. Nos enteramos de que el panadero y el escritor se conocieron de jóvenes. Esta historia (lo más logrado de la novela) reorganiza todo lo anterior. No avanzo más para no arruinar la sorpresa.
Rating: 4/5
Original: https://www.goodreads.com/review/show/8162239100